Casa de la Cultura


La antigua residencia del general Octaviano Navarro, dos veces gobernador de la provincia, ha sido recuperada en su valor patrimonial, arquitectónico e histórico por el Gobierno de la Provincia para convertirse de ahora en más en la Casa de la Cultura de Catamarca.

Esta casona, obra del arquitecto italiano Luis Caravati, ubicada estratégicamente frente a la plaza 25 de Mayo, fue construida durante la primera gobernación de Navarro (1856-1859). Ha sido testigo y protagonista del devenir histórico, político, social y hasta comercial de San Fernando del Valle.

Hoy la Casa de la Cultura no es solo un museo para reconocer el pasado, sino también un centro dinámico para vivir el presente e imaginar y forjar el futuro cultural de Catamarca.

La tecnología, puesta al servicio de la interpretación del patrimonio y aplicada a partir de un importante trabajo de investigación multidisciplinario, ha permitido que la Casa se convierta en un espacio donde confluyen vanguardia y tradición.

Un poco de historia

Durante su primera gobernación (1856-1859) el general Octaviano Navarro encarga al arquitecto italiano Luis Caravati, que por entonces ya había iniciado la construcción de La Alameda, la realización de su residencia familiar.

La edificación de una casa de doble planta, fachada simétrica y balcón central hace que la construcción destaque en el perfil urbano de aquella época.

A su valor arquitectónico se fue sumando después todo el valor histórico de un espacio que se convirtió en centro de gravitación de la vida política y social de la Catamarca de la segunda mitad del siglo XIX.

A lo largo del siglo XX la antigua casona fue habitada por otras familias, tanto herederos de Navarro como locatarios, y durante muchos años tuvo uso comercial.

En el imaginario colectivo de muchos aún perdura el recuerdo de la confitería La Esmeralda, que durante 60 años llevó adelante la familia Roselló y cuyas masas han endulzado el paladar de generaciones y generaciones de catamarqueños.

El rescate de la historia de la casa, a través de las personas que la habitaron y los usos que tuvo a lo largo de los más de 100 años en que fue habitada, atraviesa el recorrido y sale al encuentro del visitante a través de paneles, imágenes y relatos que reconstruyen parte de esa época.